viernes, 16 de agosto de 2019

Sabor a chocolate - Capítulo 6



Capítulo 6
La casa de una bruja

Ellen Foster:
-Eh...
-Mmm...
Sarah y yo estábamos frente a una enorme puerta de piedra y mármol. Parecía totalmente salida de un cuento de hadas. Lo más sorprendente era que ni siquiera se veía la casa desde la entrada. Solo había un jardín gigante, lleno de árboles: algunos de escasas hojas y otros, repletos de ellas. Cada uno de ellos tenía algún tipo de decoración navideña y, a pesar de estar ilocalizables, se escuchaban, muy, muy a lo lejos, voces de adolescentes. Gritos, ruidos, jaleo y más razones para salir corriendo de allí.
Miré a Sarah con esperanza. Ella me compartió la mirada. Asentí y me di la vuelta, en dirección a mi dulce hogar. Me paró, me dio la vuelta y puso una siniestra expresión que hubiese deseado no haber visto nunca.
-Ya voy, ya voy... -Dije mientras ella recuperaba su rostro normal y se aproximaba al telefonillo. Pulsó uno de los botones y, pronto, una mujer con una voz muy seria nos atendió.
-¿Sí?
-Eh... ¿hola? Soy Sarah Driver. Vengo a la fiesta.
-Entendido... Ya puede pasar. –Respondió mientras colgaba y Sarah abría la puerta.
-Vamos. –Dijo mirándome.
-¿No tendríamos que haberle dicho mi nombre?
-Beh, no importa. Con tanta gente que va a haber, ¿crees que uno va a ser la diferencia?
-Supongo que tienes razón. Pero con el hecho de que vaya a haber tanta gente, solo haces que me den ganas de irme a casa, Sarah.
-Vale, vale. Tranquila. Te podrás ir cuando encuentre a...
-Ya, ya lo sé...
Caminamos a lo largo de aquel pasillo de baldosas blancas. Aquel jardín estaba tan bien cuidado... Nunca había estado realmente interesada en la jardinería, pero aquella obra de arte me daba ánimos para leer algo del tema.
-Qué pasada... -Murmuró Sarah.
Aquel camino parecía interminable. Ya casi habíamos perdido de vista la entrada. Y estaban comenzando a aparecer las luces de la casa a lo lejos.
-Dios mío. Creo que harían falta miguitas de pan para no perderse por este camino. –Añadió.
-Jajaja. Claro. Y, literalmente, nos dirigimos a la casa de la bruja.
-Jajajaja... Yo soy Gretel y tú debes de ser...
-Hansellen. Un placer. –Respondí haciendo una reverencia.
-Jajaja.
-Si esa bruja no me da chocolate, me niego a entrar en su casa, ¿eh?
-No te preocupes. Te dará chocolate o, si no, la meteremos en el horno y nos largaremos las dos.
-¿Te irás conmigo? Dije mirándola con felicidad.
-Nah, probablemente te irás muy pronto. Me niego a renunciar a pasármelo bien por ti.
-Yo también te quiero. -Contesté.
-Jajaja.
Cada vez estábamos más cerca de la casa. ¿O debería decir mansión? Era tan grande que si tratáramos de dibujarla, no cabría en el papel.
-Esto me recuerda a la Cenicienta. –Dije observando de reojo a Sarah.
-Pensé que se parecía más a Hansel y Gretel.
-También. Pero, quiero decir, mírate. Tienes un vestido azul, el pelo rubio, y, si no fuera por mí, tú hada madrina, no podrías reunirte con tu príncipe azul.
-Jajajaja. Yo creo que tú podrías parecerte más a Cenicienta. -La miré, extrañada, y suspiré.
-Bueno, discutiré este tema contigo después de la fiesta. Debo ahorrar fuerzas para no morir en el acto.
-¿Morir? –Dijo elevando una ceja. Yo asentí y miré el gran edificio.
-Wow. Es enorme. ¿Habías estado aquí antes? –Dije.
-Sí. Creo que fue por otra fiesta que se hizo en Halloween o algo parecido. La fiesta a la que faltaste para leer libros de... ¿quién era?
-Edgar Allan Poe*. ¿Nunca has leído un libro suyo?
-No.
-¿Ni un simple cuento? –Negó con la cabeza. –Ah... Te tengo que dejar uno. Es maravilloso.
-A ver... Si lo lees en Halloween, quiere decir que da miedo. Eso significa... ¡que da miedo! ¡Sabes perfectamente que no soporto el terror, Ellen!
-Ah... Es verdad... -Suspiré y la miré. –Miedica... -Murmuré.
-¿Qué has dicho? –Dijo girándose con una mirada peor a cualquiera que ella haya hecho en toda su vida. Incluso peor a la de antes. Me dio un escalofrío.
-Eh... Nada... -Respondí mientras nos acercábamos a la entrada de la casa. La puerta era de un marrón muy oscuro (casi negro) y quedaban bien con las paredes, de una especie de beige. La música se escuchaba desde ahí, a pesar de que no había ni una sola puerta abierta. Supuse que dentro haría algo más de calor que ahí fuera: si hubiera hecho un poquito más de frío, habría muerto congelada por el camino.
Sarah llamó al timbre.
-¡Ah! ¡Ponte la máscara, Ellen!
-Oh, es cierto. –Dije poniéndomela. Aquello era demasiado extraño para ser verdad. ¿Una fiesta, formal, con máscaras? Qué original
Tres minutos después, un chico con esmoquin y una máscara negra nos abrió la puerta. Vale, no podía con eso. Me cubrí el rostro con las manos y traté de reírme disimuladamente. Sarah me miró con una mirada aburrida y se dispuso a hablar.
-Hola... -Dijo.
-Pasad. Hace frío. –Respondió él. Entramos en la casa y cerramos la puerta a nuestro paso. Yo me seguía partiendo de risa.
-Bueno, me vuelvo a la fiesta. Seguid recto por el pasillo para llegar a la sala principal.
-Vale. Muchas gracias. -Respondió Sarah. Cuando el chico se fue, ella me fulminó con la mirada. -¿Se puede saber qué te pasa?
-Jajajaja... -Casi no podía respirar. –Es que... Jajajaja... Es evidente... Quién es... Jajajaja...
-¿Lo has reconocido? –Preguntó extrañada.
-Claro... -Respondí calmándome un poco. –Es el chico del club de baloncesto. El que siempre se duerme en clase de matemáticas. No recuerdo como se llama...
-Ah... Es cierto que se parece... -Dijo pensativa. Luego me miró. –Eres más observadora de lo que pareces. Por cierto, ese chico se llama...
-No importa. De todas formas, mañana se me habrá olvidado. –Dije comenzando a caminar hacia la sala principal.
Sarah se quedó perpleja en el marco de la puerta y yo me giré hacia ella.
-Bueno... ¿A qué estás esperando? ¿No querías encontrarte con tu príncipe azul? –Ella sonrió.
-Cameron es lo menos parecido a un príncipe que te puedas imaginar... -Dijo riendo.

Y nos adentramos en el pasillo de paredes tapizadas y suelos alfombrados, en dirección a las voces, la música, la gente, y, por supuesto, el chocolate.
   Continuará...

Hello! 
Vengo a redactar explicaciones (quizá) innecesarias:
*Ellen y Sarah hablaron de un cuento popular alemán: Hansel y GretelEs un cuento que recogieron los Hermanos Grimm, por lo que es un tanto siniestro… 
*Edgar Allan Poe fue un escritor romántico y estadounidense. Conocido sobre todo por sus relatos de terror, es considerado uno de los mejores escritores de este género. Algunos de sus cuentos más conocidos son: “La máscara de la muerte roja” y “El gato negro”. 
A mí, muy sinceramente, me encanta.
¡Gracias por leer! :D

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