Capítulo 12
Unos ojos familiares
Sarah Driver:
-¡¿Qué te ha pasado?! -Le pregunté
perpleja a Ellen cuando la vi con los brazos enrollados con vendas. Íbamos en
dirección al instituto, como cualquier otra mañana. Solo que esa mañana no era
como cualquier otra, pues ella parecía estar convirtiéndose en una momia.
-Es una larga historia... -Me
respondió. Yo la miré, impaciente y, a la vez, preocupada.
-¿Y por muy larga que sea no me la
vas a contar? -Le dije.
-No va a dar tiempo. Ahí está el
instituto. -Dijo señalando el edificio que una vez fue blanco, pero que había
ido cogiendo un tono grisáceo con los años. -Si te la cuento, me voy a alargar
y vamos a llegar tarde a clase o te vas a quedar igual que yo cuando tengo que
dejar de leer por un rato. -La miré extrañada. -Con ganas de saber más.
-Continuó, ayudándome a comprender lo que había dicho.
Suspiré y observé el edificio.
-Al menos dime algo para que no me
preocupe.
-No te preocupes. -Me respondió ella
con sarcasmo. Yo la miré y puse los ojos en blanco.
-Maldito instituto... -Murmuré lo
suficientemente alto como para que se riera.
A los minutos, nos despedimos y yo
entré en mi clase, la cual a esas horas solía estar completamente vacía. No sé
cómo es capaz la gente de llegar, siempre, segundos antes que el profesor. Si
yo me propusiera hacer eso, llegaría tarde siempre.
Pero esa vez, la clase no estaba
vacía. Dentro encontré a una chica con el pelo castaño claro, muy largo,
sentada sobre uno de los escritorios. Miraba a través de la ventana, pero se
giró al escucharme y sus ojos marrones se encontraron con los míos.
-¡¡Sarah!! -Exclamó al verme.
-¿¡¡Charly!!? ¡¿Pero qué haces aquí?!
- Pregunté extremadamente sorprendida. Aquella chica no era de mi clase; ni
siquiera era el instituto. Llevaba un uniforme, sí, pero no entendía el porqué
de aquello. En teoría, por lo menos con mis conocimientos, en ese instante
tendría que estar en su pueblo, a kilómetros de aquí.
-A mi padre lo han transferido a
trabajar aquí, y a mi madre le pareció buena idea que Will y yo vengamos al
mismo instituto que tú. ¡Todos queríamos que fuera una sorpresa! -No sé qué
cara puse al respecto, pero solo sé que mi sonrisa debía ocupar, por lo menos,
la mitad de mi cara.
Elevé los brazos y la miré, aún
sonriente.
-¡Dios mío! ¡Dame un abrazo! -Dije.
Aún no daba crédito a lo que estaba ocurriendo. -¡Madre del amor hermoso!
¡Hacía años que no nos veíamos!
-¡Sí! ¡Te ha crecido muchísimo el
pelo! -Me respondió feliz.
-¿En serio? ¿Eso es en lo primero que
te fijas? ¡A ti también! Jajaja... -Me separé de ella y la miré bien. Había
crecido un montón. La última vez que nos vimos fue hace, aproximadamente, cinco
o seis años. -¿Vas a estar en mi clase? -Le pregunté cuando hube procesado toda
la información que me acababa de dar.
-No... Estoy en el D, pero supe que
tú eras del A y te vine a saludar.
-En el D está Ellen.
-¿Sí? ¡Increíble!¡No pensaba que
seguiríais siendo amigas!
-Jajaja, ¡lo seguimos siendo! ¿Cómo
no voy a ser su amiga?
-Jo, ¡qué bien!
Cuando teníamos seis años, vivíamos
todos, tanto mi familia como la suya, en un pueblo cercano a la costa, pero
cuando mi madre encontró trabajo, nos mudamos a la ciudad. Concretamente, a
esta ciudad. Fue entonces cuando me separé de Charly, con la que había ido
siempre a la escuela.
En mi nuevo colegio me llevaba muy
bien con mis compañeros. Ahí conocí a Ellen. Solía llevar libros sin dibujos,
era muy seria y nunca hablaba con nadie. Un día le hablé con una de las
sonrisas falsas que siempre ponía para caerle bien a todos. ¿Que por qué era
así? ¿Que a qué venían todas esas sonrisas falsas? ¡Respuesta sencilla! Pensaba
que, si quería llevarme bien con todos, no podía ser tal y como era. Ella tan
solo me miró y dijo: "No hace falta que siempre mientas al sonreír. Por lo
menos, conmigo. Es mejor si sonríes cuando quieres."
En ese tiempo su madre estaba muy
enferma y ya no había esperanzas de que le quedara mucho tiempo de vida. Lo
supe tiempo después, pero me hizo entender el origen de toda esa… seriedad.
Ella fue la primera persona en ver a
través de mí y, gracias a ella, comencé a mostrarme tal y como era. Bueno, y
aquí estamos, ¡es mi mejor amiga!
Algunos veranos, Charly solía venir a
visitarnos e hizo muy buenas migas con Ellen. Pero hacía años que no nos
veíamos y no creo que Ellen la recuerde muy bien... Al fin y al cabo, a ella no
se le da muy bien memorizar nombres. ¿Por qué se le quedaría el rostro de una
vieja amiga?
Ellen Foster:
Me gustaba mi asiento. No solo porque
no estaba ni demasiado atrás ni demasiado cerca, sino también porque estaba al
lado de la ventana. Las vistas podían ser mejores: toda la ciudad, un enorme
parque o, sencillamente, el cielo. Pero, en cambio, teníamos la parte trasera
del instituto, un enorme edificio viejo y un árbol cuya frondosa copa podía ser
la inspiración de un corta relato de terror. Pero yo me sentía conforme con ese
lugar. ¿Mis razones? Estaba a la suficiente distancia de la pizarra como
para enterarme de una explicación interesante y, también, como para poder sacar
un libro en cualquier momento sin que me vieran.
Sonó el timbre y entró el profesor de
inglés en la clase, haciendo que todos corrieran para llegar a sus
asientos.
-¿Pero no tocaba lengua? -Preguntó
uno de mis compañeros.
-¡Es verdad! -Dijo otro. En ese
momento, recordé que nuestro profesor de inglés era también nuestro tutor.
-A ver, callaos ya. -Dijo suspirando.
Si tan poco le gustaba su trabajo, ¿por qué no se dedicaba a hacer otra cosa?
Se sentó en su silla y dijo:
-Hoy ha llegado una nueva alumna a
nuestra clase. Llevaos bien con ella y...
En ese momento dejé de escuchar y
miré por la ventana. El azul que uno imagina al escuchar la palabra
"cielo" era completamente inexistente en ese momento. Más bien, ese
cielo parecía una cúpula gris. ¿Llovería pronto...?
Volví mi vista al libro que tenía
entre las manos y, cuando me iba a envolver de nuevo en la historia, empezó a
sonar un barullo de comentarios. Algunos decían "qué guapa", otros
"¿de dónde vendrá?". Pero el hecho de que todos se refiriesen a una
tercera persona llamó mi atención. Miré al frente y me encontré con unos ojos
familiares.
-¡Hola! Me llamo Charlotte Barnes.
Podéis llamarme simplemente Charly. Espero llevarme muy bien con vosotros. Soy
la prima de Sarah Driver, del A. Creo que ya algunos la conocerán...
Me quedé completamente desconcertada
y me vino a la mente la imagen de una chica de ocho años con el pelo corto y
castaño. No sé qué tipo de expresión tendría en ese momento, pero apostaría que
estaba con la boca abierta.
-Bueno, hay un sitio vacío ahí. -Dijo
el profesor señalando uno justo al frente de la clase. Charly puso una mueca,
pero su sonrisa volvió rápidamente a su rostro. Sí, siempre había sido una
chica muy sonriente. Se notaba que Sarah y ella eran de la misma sangre. Pero
solo por su forma de expresarse, pues físicamente no se parecían en nada.
-Siéntate cuando quieras. Y vosotros presentaros poco a poco, que se acostumbre
a los nombres. Viene de un pueblo muy lejano y no estará acostumbrada a este
lugar... Voy a avisar a la profesora de lengua e, igualmente, vais a tener
clase, ¿vale?
La mayoría asintieron con la cabeza y
otros, como yo, lo ignoramos. Estaba inmersa en mis pensamientos. ¿Qué hacía Charly
ahí?
No pude resistir mi tentación. Me
levanté de un golpe, lo que captó la atención de la mayor parte de la clase, y
me acerqué a su asiento.
-¡¡Dios santo, Charly!! -Exclamé sin
siquiera pensar en dónde estaba. -¿Qué haces aquí? ¡Hace muchísimo que no nos
vemos! ¿Me recuerd...? -No pude ni terminar la frase cuando me respondió.
-¡¡Ellen!! ¡Te he echado muchísimo de
menos! - Me respondió con una enorme sonrisa. -¡Anda! ¡Dame un abrazo! -Dijo
extendiendo sus brazos. Sonreí y la envolví a ella en los míos.
-¡Por Dios, cómo te ha crecido el
pelo! -Realmente, la comparabas con su yo de siete años y había cambiado un
montón.
-¡Tú sigues con tu pelo recogido!
-Dijo señalando mi peinado.
Escuché muchos murmullos. "¿La
conoce?" "Qué raro que conozcan a Ellen...".
Sí, era extraño que me
conocieran. Pero, al fin y al cabo, ya no sabía qué esperar. ¿Una noticia que
diga que los dinosaurios no están extintos? ¿Que me cuenten que hay unicornios
en Australia? Ese año se estaba volviendo cada vez más raro...
¡Wow! ¿Quién iba a imaginarse que "Charly" sería la prima de Sarah? ¿Qué podrá significar la existencia de este personaje en el futuro de la historia...?
Muchas preguntas, pero las respuestas solo pueden encontrarse en el futuro de esta historia...
Ok, no.
Muchas preguntas, pero las respuestas solo pueden encontrarse en el futuro de esta historia...
Ok, no.


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